viernes, 8 de julio de 2016


Responder con altura humana a los desafíos de nuestro tiempo sigue exigiendo contar con un bagaje como el que proporciona la filosofía
La enseñanza de ética y filosofía desde el colegio son básicas ante los desafíos. AFP
Nuestras sociedades son sumamente contradictorias en lo que hace a la enseñanza de la filosofía y de esa parte esencial suya que es la ética.

En la ESO la ética se ha reducido a una materia de escuálidos “Valores Éticos”, alternativa a la religión por más señas, con lo que se abona la falsa convicción de que hay una moral para ateos y otra para creyentes. Cuando lo cierto es que todos deberían compartir la misma ética cívica. En el Bachillerato la Historia de la Filosofía, que en un tiempo fue obligatoria, se pierde entre una maraña de optativas. Y en las universidades, las Humanidades, entre ellas la Filosofía, se devalúan con la coartada de que no parecen engrosar el PIB de los países.

Y, sin embargo, responder con altura humana a los desafíos de nuestro tiempo sigue exigiendo contar con un bagaje como el que proporciona muy especialmente la filosofía. Para muestra, algunos botones.

Se repite hasta la saciedad que la falta de ética es una de las causas de las crisis económica y política, se insiste en la perversidad de la corrupción, en la falta de responsabilidad de los líderes, que ponen su ego frente al bien común, se habla de la importancia de las emociones en la vida pública y de que no pueden llevarnos, sin embargo, a olvidar los argumentos. Catástrofes como la victoria del Brexit en el referéndum británico nos instan a construir una mejor Europa, fiel a su compromiso con los derechos económicos y sociales de las personas, leal a las exigencias de la hospitalidad con quienes no tienen más alternativa que la desesperación y la muerte. Seguimos creyendo que el camino para construir democracias auténticas es una ciudadanía lúcida y madura, capaz de reflexión, crítica y argumentación, convencida del valor de la autonomía y de que sólo puede conquistarse desde la solidaridad. Nombramos comités de bioética en distintos niveles y, salvo honrosas excepciones, ninguno de sus miembros se ha formado en ética. Criticamos las consecuencias nefastas del capitalismo financiero y abjuramos verbalmente de la pobreza y la desigualdad.

Y si nuestras convicciones son éstas, ¿no es una contradicción flagrante abandonar en las aulas aquellos saberes que, codo a codo con los demás, cobran su sentido de potenciar la reflexión y la crítica, la argumentación frente al fundamentalismo y los dogmatismos, la deliberación y la apuesta por los mejores valores?

ADELA CORTINA ... 8 JUL 2016 -


LA POLÉMICA DE LA FILOSOFÍA


¿Por qué sobra la filosofía? Por Fernando Savater y José Luis Pardo
Como se lee a Platón Por César Rendueles
Las humanidades fabrican inútiles Por Alejandro Prada Vázquez
A favor de la filosofía Por Carlos Andradas.

sábado, 11 de junio de 2016

LIBRO RECOMENDADO


"Cero K" de Don DeLillo viene a refutar ese antiguo refrán español que dice que la muerte todo lo borra, todo lo iguala y todo lo ataja. 
En la novela, los más potentados pueden desafiar las leyes de la naturaleza pagándose un carísimo tratamiento de criogenización (preservación del cuerpo a temperaturas muy bajas con la esperanza de devolverlo a la vida). 
El autor estadounidense plantea así la cuestión de la prolongación de la vida en términos sociales, científicos y filosóficos y también de la determinación de morir voluntariamente.

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UN AUTOR TRASCENDENTAL

Don DeLillo, en una fotografía de 2011 en Nueva York.
 En su estancia esta semana en España no ha permitido ser retratado.
PASCAL PERICH EL PAÍS
Don DeLillo (Nueva York, 1936) es uno de los novelistas vivos más importantes de EE UU, junto con Philip Roth, Thomas Pynchon, Cormac McCarthy y Joyce Carol Oates.

Ha ganado premios como el National Book Award por Ruido de fondo. Recibió el mismo a toda su trayectoria, que incluye novelas como Submundo, considerada por la crítica como su obra maestra.

Su última novela está repleta de meditaciones del tipo:

Yo llevaba un tiempo haciendo aquello: intentando definir nombres de objetos o incluso conceptos: define lealtad, define verdad. Tuve que parar antes que acabara conmigo”; 
Tecnología basada en la fe. No es otra cosa. Otro dios. Y no tan distinto, por cierto, de algunos anteriores. Excepto por el hecho de que este es real, da resultados”; 
o “Medio mundo reforma su cocina, y el otro se muere de hambre”.

jueves, 26 de mayo de 2016


FICHA TÉCNICA
  • Titulo Original: The Man Who Knew Infinity
  • En España: El hombre que conocía el infinito
  • Año de producción: 2015
  • Dirección: Matt Brown
  • Guión: Matt Brown
  • Reparto: Jeremy Irons, Toby Jones, Dev Patel, Stephen Fry, Jeremy Northam, Kevin McNally, Enzo Cilenti, Shazad Latif, Devika Bhise, Padraic Delaney, Alexander Cooper, Nicholas Agnew, Richard Cunningham, Roger Narayan, Elaine Caulfield
  • Nacionalidad: Reino Unido
  • Duración: 1h 49min
  • Fecha de estreno en España: 13 de mayo de 2016
  • Público apropiado: Jóven
  • Género: Biopic, Drama
Sinopsis

India colonial, 1913. Srinivasa Ramanujan (Dev Patel) es un joven genio autodidacta de 25 años, que fracasó en la universidad debido a su estudio casi obsesivo y aislante de las matemáticas. Decidido a dedicarse a su pasión, a pesar del rechazo y la burla de sus compañeros, Ramanujan ingresa en el Trinity College de Cambridge bajo la tutela de G. H. Hardy (Jeremy Irons), un eminente y excéntrico profesor de matemáticas que reconoce su brillantez y peleará sin descanso para conseguir el reconocimiento que su pupilo merece. Con la ayuda de Hardy, el trabajo de Ramanujan evoluciona de tal manera que revolucionará las matemáticas y transformará la forma en la que los científicos explican el mundo.

PARA REFLEXIONAR:

"No hay pruebas que puedan determinar el resultado de los asuntos del corazón.  Somos meros exploradores del infinito persiguiendo la perfección absoluta."

domingo, 14 de febrero de 2016


Tan pronto como pueda, me mudaré a otro planeta; el nuestro ya no es un lugar saludable para vivir. En poco más de 200 años lo hemos convertido en una gran factoría infecta. Los terrícolas nos hemos convertido en termitas insaciables devoradoras de recursos. Nuestra única finalidad en la vida parece no ser otra que el consumo desaforado en busca de un atisbo de felicidad. Hemos ensuciado la tierra, el agua y el aire y, ahora, pobres ignorantes, nos quejamos de que ellos nos ensucian a nosotros. Hemos heredado un paraíso y lo hemos convertido en un infierno maloliente, humeante y tóxico.

La filosofía capitalista nos ha abducido el espíritu. El capitalismo es una droga tóxica y adictiva. Todo se lo perdonamos a cambio de una dosis diaria de consumo y artificio.

Vivimos en un permanente baile de san Vito dando vueltas absurdas, estamos atrapados en una fuerza centrífuga de la que nadie puede escapar para pararse a reflexionar sobre el sinsentido que nos mueve. Nos han dicho que hay que subirse al tren del progreso y ahí vamos todos, como borregos, a gran velocidad y sin conductor ni destino cierto.—

Pedro Serrano.

jueves, 26 de noviembre de 2015

Aulas y púlpitos

La formación religiosa no es una asignatura. Podría serlo si tuviese como objetivo una historia de las mitologías o algo así, en cuyo caso los profesores serían elegidos como el resto: por razones académicas, no designados por el obispado


NICOLÁS AZNÁREZ
(...) Nuestra Constitución reconoce el derecho de los padres a optar por la educación de sus hijos más acorde con sus convicciones, pero este es un punto que si se renueva la Carta Magna convendrá aclarar. Porque sería inaceptable que ese derecho incluyese la enseñanza de nociones anticientíficas como el creacionismo en lugar de la teoría de la evolución o la diferencia de derechos cívicos entre varones y mujeres, como quieren algunas doctrinas piadosas. Las familias tienen derecho a educar a sus hijos según sus preferencias… dentro de la oferta escolar establecida. El punto importante aquí es que, ni optativa ni obligatoria: la formación religiosa no es una asignatura. Podría serlo si tuviese como objetivo una historia de las mitologías o algo así, en cuyo caso los profesores serían elegidos como el resto: por razones académicas, no designados por el obispado. Para que los niños reciban formación religiosa no hace falta que la estudien en el colegio, véase lo que ocurre en países laicos como Francia (modélica en tantas cosas). A este respecto se fomentan errores interesados. (...) Sigue leyendo...

viernes, 20 de noviembre de 2015

DÍA MUNDIAL DE LA FILOSOFÍA

TEST: ¿Sabes que no sabes nada? Grandes frases de grandes filósofos


Este jueves es el Día Mundial de la Filosofía, una materia cada vez más arrinconada en escuelas e institutos
La escuela de Atenas', de Rafael. En el centro están Platón (señalando arriba) y Artistóteles (señalando abajo). En la escalera está Diógenes (de azul) y abajo, sentado, Heráclito
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Las Naciones Unidas celebran desde 2002 el Día Mundial de la Filosofía el tercer jueves de noviembre. Algunos de sus objetivos son sensibilizar a la población de la importancia de la Filosofía y de su utilidad a la hora de tomar decisiones cruciales para las sociedades, alentar la investigación filosófica o subrayar la importancia de la generalización de la enseñanza filosófica para las generaciones futuras.

Un último punto controvertido porque en España los profesores de la disciplina llevan bastante tiempo en batalla con el gobierno para que no se recorte más la enseñanza de la filosofía en la educación secundaria. El último episodio de los filosóficos recortes tuvo lugar cuando recientemente se acabó con la obligatoriedad de la enseñanza de Historia de la Filosofía en el Bachillerato, esa asignatura que, antes de enfrentar los estudios universitarios, nos mostraba cómo había pensado la Humanidad desde los antiguos griegos hasta los recientes posmodernos.

¿Tienes los rudimentos básicos en Filosofía? Dicen los profesores que son vitales para formar a ciudadanos críticos e independientes. Compruébalo con este sencillo test consistente en adivinar a qué filósofo se atribuye cada máxima propuesta. Atención: hay alguna sorpresa.

jueves, 19 de noviembre de 2015

11 cosas en las que nuestros hijos serán peores si no estudian Filosofía


1. Tomarán peores decisiones. La filosofía es una asignatura dedicada al pensamiento puro y duro, así que puede ser de gran utilidad en la vida cotidiana. “A través de ella aprendemos a ejercer el pensamiento crítico-creativo, porque no es posible valorar un hecho si no creamos los criterios para ello, al igual que tampoco podemos generar nuevos planteamientos verdaderamente eficaces para un mismo problema si no hemos sido capaces de llegar a la raíz misma, para entender sus debilidades y sus fortalezas”, dice García. “Es útil a la hora de tomar decisiones cotidianas con criterio, para relacionarnos de manera más sana con los demás y también a la hora de investigar cuestiones por nuestra cuenta”.

El matemático y filósofo inglés Alfred North Whitehead dijo que toda la filosofía occidental es una nota a pie de página a la obra de Platón. “Es importante conocer a Platón porque ya con él descubrimos el poder del cuestionamiento, tanto de uno mismo como de los otros, y del diálogo. También el pensamiento de Aristóteles, que es quien empieza a valorar la experiencia en el modo de conocer las cosas y el papel decisivo de la lógica a la hora de pensar mejor”, explica García.

2. Definirán, con más torpeza, su ideología adulta. “Es precisamente a las edades de Bachillerato cuando los jóvenes comienzan a tener inquietudes: si creen en Dios o no, por qué las cosas son de una manera y no de otra”, comenta Sanlés. “De esos planteamientos salen los sistemas filosóficos, éticos, políticos, etc.”.

3. Serán más manipulables por charlatanes y políticos. Marx quería desenmascarar la ideología burguesa, Nietzsche superar el resentimiento y el victimismo y Freud hacer la luz sobre el inconsciente y los deseos reprimidos. “Los llamados filósofos de la sospecha Marx y Nietzsche (entre los que se suele incluir a Freud, aunque no era filósofo) ayudan a los alumnos a ver las estructuras que determinan en muchos casos nuestros comportamientos, que van mucho más allá de los individuos, y gracias a ello a no digerir los discursos tal y como se les plantean, sospechando siempre qué ideología puede estar sustentándolos”, dice García.

4. No sabrán cómo crear empresas alternativas. La lógica del beneficio a cualquier precio y el éxito personal parece ser la tónica general en el capitalismo actual. Pero no es el único camino a seguir. “La filosofía no puede estar al servicio de esos valores, sino a los de la independencia y el crecimiento de las personas”, dice Cifuentes. Aunque ahora prosperen asignaturas como Iniciación a la Actividad Emprendedora y Empresarial, optativa del primer ciclo de la ESO, impartida por filósofos.

5. Se alejarán del efecto positivo de la duda. El escepticismo es una práctica recomendable en una sociedad en la que muchos quieren dar gato por liebre: políticos, economistas, comerciales, publicistas, seudocientífico… René Descartes, quien hizo de la duda un método de trabajo, lo practicó hasta las últimas consecuencias, dudó de todo, hasta de su propia existencia. Pero se dio cuenta de algo: “Pienso, luego existo”. Y a partir de ahí volvió a empezar.

6. Sabrán manejar el iPhone, pero no entenderán su valor. Aunque vivimos una sociedad eminentemente científico-tecnológica y conocemos a fondo algunos de sus resultados, desde las últimas terapias médicas hasta la exploración espacial, pasando por las tabletas y los smartphones, no conocemos tanto sobre el origen y funcionamiento de la ciencia moderna. En el currículo de Historia de la Filosofía se da un repaso a la Revolución Científica en torno al siglo XVII. De cómo Galileo, Copérnico, Kepler o Newton explicaron y cambiaron el mundo.

7. Serán peores ciudadanos. Entender la democracia implica conocer la modalidad ateniense hasta la actualidad, pasando por varios hitos del pensamiento político, como El Contrato Social de Rousseau o la división de los tres poderes de Montesquieu. “Para ser buenos ciudadanos es importante que los alumnos conozcan las bases filosóficas en las que se basó la Revolución Francesa, el origen de las democracias liberales”, dice Sanlés.

8. Se portarán peor. Desde el punto de vista de la ética, claro. Un tema estudiado, entre otros, por Kant. En la asignatura de Historia de la Filosofía se dedica un buen espacio al imperativo categórico kantiano. Un modelo de conducta que no deriva de ninguna religión ni ideología. Algo así como “obra solo de forma que puedas desear que la máxima de tu acción se convierta en una ley universal”. Es decir, haz aquello que deseases que todo el mundo hiciera puesto en tu lugar.

9. Permanecerán impasibles ante la desigualdad. Dicen algunos que Marx está sobrepasado, pero la desigualdad ha crecido en los últimos años y el mundo sigue siendo un lugar injusto. “Muchos de sus análisis, aunque hechos en el siglo XIX, siguen estando completamente vigentes”, explica Cifuentes. “Hay que saber abordar la actualidad con los filósofos de cada época”.

10. Sacarán peores notas en otras asignaturas, como Historia. El siglo XX ha estado marcado por la convivencia y lucha de varios ismos. “Los liberalismos, socialismos o economicismos que hemos visto en el siglo XX tienen todos orígenes filosóficos”, dice Sanlés. “Autores como Marx o John Stuart Mill son imprescindibles”.

11. No podrán seducir a un chico o chica contándole una bella parábola. Las parábolas han servido siempre para explicar de forma sencilla la filosofía, y muchas han pasado al imaginario popular. Por ejemplo, el mito de la caverna de Platón, que nos muestra que vivimos en un mundo de apariencias alejado del mundo de las ideas, del que solo vemos una sombra, o la navaja de Ockham, que explica cómo no complicarnos la vida: entre dos explicaciones a un fenómeno, es conveniente elegir la más sencilla.

 18 NOV 2015 

"Aparta, que me tapas el sol"

Muchas historias maravillosas relacionadas con la filosofía son las que perduran en la mente de los antiguos alumnos, incluso cuando ya han abandonado la práctica del buen pensar.
Tal vez la de más éxito sea la de la puntualidad de Kant. Era tan rígido en sus horarios que los habitantes de Königsberg, la hoy rusa Kaliningrado, ponían en hora sus relojes cuando lo veían pasar.
El arrebatado Nietzsche abrazó a un caballo el 3 de enero de 1889 en Turín después de ver cómo su cochero lo azotaba con el látigo, además de ser un caminante empedernido que necesitaba los paseos para pensar mejor, lo que nos muestra la vinculación entre la mente y el cuerpo. 
Y cuando el poderoso Alejandro Magno se presentó ante Diógenes, este le dijo algo así como: “Aparta, que me tapas el sol”..